La
instalación se base en nuestros estudios e inquietudes
en la búsqueda y representación de nuevas formas
de interactuación/comunicación entre elementos mecánicos
(robots) y representaciones de carbono (humanos). El objetivo
es posibilitar la comunicación mostrando como esta aumenta
el grado de socialización y a la vez desarrolla mayores
niveles de comunicación.
En
un primer nivel, se muestra una comunidad de robots de pequeño
formato dividida en dos grupos. Cada grupo parte de un nivel de
socialización primario y de un conjunto de sonidos, que
forman un vocabulario propio. El estado inicial de cada robot
consiste en un movimiento muy simple, dentro a un entorno espacial
delimitado. Cuando se encuentra con otros robots, intercambia
información de su estado y sus sonidos, y aumenta su grado
de sociabilidad. Cada incremento significa un desarrollo de la
complejidad de los movimientos, que le permite extender su exploración
del espacio más lejos y a la vez posibilita nuevos encuentros,
repitiéndose el ciclo.
En
un segundo nivel, se posibilita la participación de usuarios
a través de telefonía móvil y de Internet,
donde pueden acceder a un programa que se comunica con los robots
en tiempo real y puede influir en el estado de socialización
de cada uno de los grupos independientemente.
La
instalación consta de un conjunto de 20 robots, diferentes
cámaras que registran sus movimientos en el espacio y comunican
a un sistema de red social los encuentros que se van generando
y unas torres control. Estos encuentros se muestran en un proyector
como una grafica de líneas entrecruzadas. Disponemos también
de una cámara espía en uno de los robots que representa
el punto de vista subjetivo de un individuo frente a las graficas
sociales.